sábado, 15 de octubre de 2016

Esa ola...

Quizás me perdí
aquella vez...
en el espejo que rompí.
Desde entonces,
ninguna palabra suena igual,
ninguna sensación,
ningún gesto,
ninguna mirada,
nada,
sigue igual.
Ha venido
una ola a rescatarme,
de la soledad,
pero ella,
a veces me estampa
contra las rocas
y la arena.
Y entonces vuelve,
ella, la soledad,
al sentir ese dolor
y deseo que la ola,
no dure mucho.
Pero también,
me ayuda a nadar,
a huir de la otra soledad...
Fue un fallo,
dejar caer
aquel espejo...