viernes, 26 de junio de 2015

Un bosque preparado

Llego a casa y no estás, 
me pregunto si volverás. 
Difícil me ha resultado a mí,
el volver sola,
porque nadie me dijo,
por dónde tirar.

Te esperé,
esperé la vuelta 
de una vacío que no habla,
que su silencio es más amargo,
que el transparente jugo
de un limón seco.

Todo esto es fruto
de aquella ácida conversación,
¿te acuerdas?
Cuando me tiraste al suelo
en aquel bosque 
y desapareciste...

Abandonada como un perro,
que al igual que él,
siempre vuelvo
a mi dueño maltratador.

Que aunque no estés,
quiero que te vayas,
y cuando te hayas ido,
quiero que vuelvas,
que yo tengo un bosque,
preparado para ti.



domingo, 7 de junio de 2015

Río con sabor a vino

Ron pálido como su cara de asustada,
con deseo de bombones de licor de cereza.
Por su camino encuentra una piedra
de color oscuro, así, negrita.
Navegando por un río con sabor a vino,
acompañado de un trago de Bacardi.
El Martini en la estantería,
de recuerdo para su regreso.
Dos botellas de whisky, para la vuelta,
éstas no de recuerdo, sino para su sangre.
Pero tarde se da cuenta, de que de whisky,
solo le queda una.

martes, 2 de junio de 2015

Mi pequeño-grande hermano

Y pensar que mi hermano mañana cumple sus 16... Creo que lo sigo viendo como si tuviera 12, cuando me molestaba y se peleaba con mi hermana mayor.
Aunque, pensándolo bien, al verlo solo cada pocas semanas, puedo darme cuenta de los saltos que pega, y no solo en altura -que en eso me ha superado... hace ya-, sino en su madurez que realmente todavía no tiene, y aunque a veces me ponga de los nervios, disfruto mucho de su inocencia, la que yo a esa edad ya había perdido hace tiempo.
Pero hablemos de él y su guitarra, la relación más sincera que he visto jamás. Se aman, con todo corazón y alma. Él es capaz de fundirse con ella de tal manera, que las notas se convierten en una melodía que te arranca el corazón y lo hace volar.